Cada vez son menos los jóvenes que se toman en serio este trabajo para apoyar a un candidato. Anteriormente, participar era voluntario, pero hoy, es sólo para ganar unos pesos y ayudar a sus familias en un contexto de plena crisis mundial. Se debe mayoritariamente al poco interés de este grupo etario en la política. En consecuencia, los postulantes para la alcaldía de las diferentes comunas tienen una tarea más difícil que años anteriores: incentivar a la juventud.
En la comuna de Santiago, en todas las esquinas, se pueden ver carteles gigantes, “palomas” o rallados de muros de los diferentes candidatos para la alcaldía: Jaime Ravinet (DC), Pablo Zalaquet (UDI), Ricardo Israel (Independiente) y Manuel Hernández (PC). Queda una semana y todos los ánimos están en un rojo intenso, con mucho movimiento y actividades. Pero hay un grupo de gente en la calle que es más notable por su energía y efusividad: los llamados brigadistas.
Siempre se les ve caminando, con una polera del candidato, entregando flyers o cuidando los carteles para que no sean rayados o destruidos. En las noches, suelen dormir con la única protección de una “paloma”. Hace dos semanas, dos brigadistas murieron electrocutados por colgar un cartel en un alumbrado público. Es mucha la inseguridad de este trabajo para las pocas ganancias que tienen: entre dos mil y cuatro mil pesos el día.
Generaciones anteriores de brigadistas
Antes, había muchos jóvenes metidos en la política con ideologías claras. Iban en masas a un comando de un candidato que compartía sus ideas o que representaba un partido simpatizante para alistarse como brigadistas. Todos llegaban y no pedían nada a cambio, solo defender al postulante; “Antes era por amor al arte, a la ideología, iban a apoyar a su acalde al costo que sea” cuenta Nicolás Palacios, perteneciente a la Juventud Demócrata Cristiana (JDC). Los letreros se colocaban, por ejemplo, en postes, esquinas, plazas, árboles y hasta los cables del alumbrado público no se salvaban. No había regulación, por parte de los municipios o carabineros, sobre la poca visibilidad que había para los automóviles y peatones que transitaban por el lugar.
Los brigadistas de los bandos contrarios se odiaban. Rayaban sus letreros, se insultaban y de repente, hasta se agarraban a combos. Todos defendían su candidato, creían que él era el correcto para mandar su comuna y no otro. Y a toda costa, querían lograrlo.
Los tiempos han cambiado
En las elecciones municipales de este año, han cambiado bastante. Ahora no ves letreros en todas partes que obstaculizan la visibilidad en las calles. Sólo se puede observar palomas y unos letreros gigantes puesto en los edificios. Después que sucedió el accidente donde hubo dos brigadistas fallecidos, nadie quiere poner publicidad en los postes de luz, por seguridad. Ahora los municipios están poniendo mano dura y se encargan de fiscalizar que ningún letrero obstruya la visibilidad en la vía pública. “Este año no he visto tanta propaganda. Es que antes era excesivo, hasta los cables de la luz estaban colgados estos letreros”, comenta una vecina del Parque Forestal.
Ahora son menos los chicos que hacen este trabajo como voluntario. La mayoría de ellos exigen una cantidad mínima que se les tiene que pagar. Por ejemplo, los que rayan los muros, ellos se organizan en grupos de cinco y le dicen al candidato que por tres murallas pintadas le tienen que pagar dos mil pesos a cada uno. Cada miembro de este grupo de brigadistas tienen una tarea asignada: el primero escribe el nombre del candidato, el otro rellena con colores las letras, otros dos se encargan del fondo y el último maneja el vehículo que los transporta. Esto se ha convertido algo como más profesional y como tal, no se preocupan de apoyar al candidato.
También esto se debe al poco interés de los jóvenes en la política. Cerca del 20% de ellos no está inscrito en los servicios electorales y por ende, no pueden votar. Este desgano es el resultado de la poca transparencia de los sectores políticos en Chile. Que la mayoría promete algo y después no lo cumple. También, el número de casos de corrupción que se ha dado este último tiempo los desmotiva. Ninguno de ellos pone las manos al fuego por los partidos, quieren personas que cumplan las propuestas que prometen. Es hora que los candidatos prometan con bases sólidas, ya que con los votos de los jóvenes, tienen un gran porcentaje para poder ganar las Elecciones Municipales 2008.
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O_O
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